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TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 77
Estupor y coma
Los niveles de actividad en un cerebro normal
varían constantemente y son muy diferentes entre el estado de
vigilia y el de sueño. La actividad cerebral cuando la persona
está concentrada y reflexiona es diferente de la actividad de
una persona que está relajada en una playa. Estos diferentes
niveles son estados normales y el cerebro puede pasar rápidamente
de un estado de alerta a otro. Durante estados anormales de alerta (niveles
alterados de consciencia), el cerebro no puede pasar de una función
a otra de forma adecuada.
La parte del cerebro que se encuentra en lo profundo
del tronco encefálico controla los niveles de consciencia y estimula
rítmicamente al cerebro a mantener un estado de vigilia y alerta.
Durante el estado de consciencia habitualmente se recibe información
visual por los ojos, sonido por los oídos, sensaciones táctiles
por la piel, así como estímulos de cualquier otro órgano
sensorial con el fin de ajustar un nivel de alerta adecuado. Cuando
este sistema o sus conexiones a otras partes del cerebro no funciona
normalmente, las sensaciones recibidas no logran influenciar los niveles
del cerebro de vigilia y de alerta de manera correcta. En estos casos,
el nivel de consciencia disminuye. Los períodos de trastornos
de la consciencia pueden ser de corta o larga duración y pueden
abarcar desde estados de confusión ligera hasta una situación
de inconsciencia total.
Existen varios términos médicos para
describir los niveles anormales de consciencia. En estados de delirio
y de confusión, la persona puede estar completamente despierta
pero desorientada; en otras palabras, puede confundir los sucesos pasados
con los presentes, y puede estar agitada e incapaz de interpretar y
de comprender las situaciones de manera correcta. El embotamiento es
un nivel disminuido de alerta. La hipersomnia es un sueño excesivamente
duradero o profundo del que uno sólo puede despertarse si es
estimulado enérgicamente. El estupor es una falta profunda de
respuesta caracterizada porque solamente se consigue despertar a la
persona durante un período breve de tiempo y sólo con
una estimulación enérgica y repetida, como sacudidas,
gritos, pellizcos o pinchazos. El coma es estado similar a la anestesia
o al sueño profundo, caracterizado porque no se puede despertar
a la persona. En un estado de coma profundo pueden estar ausentes incluso
los reflejos de evitación primitivos, como los que se producen
frente al dolor.
Causas
Muchas enfermedades graves, lesiones o anomalías
pueden afectar al cerebro y causar estupor y coma. Un breve estado de
inconsciencia puede ser causado por un traumatismo leve en la cabeza,
convulsiones o por una disminución de la llegada de sangre al
cerebro, como en el caso de desmayos o de un ictus. Un estado de inconsciencia
prolongado puede ser causado por un traumatismo en la cabeza más
grave, una encefalitis, una reacción tóxica a fármacos
o la ingestión intencional de sedantes u otras sustancias. El
metabolismo del cuerpo que controla los valores de sal, azúcar
y otras sustancias químicas de la sangre, también puede
afectar a la función cerebral.
Diagnóstico
La pérdida de consciencia puede ser consecuencia
de un problema de salud poco importante o bien puede constituir un síntoma
de una enfermedad grave; por consiguiente, siempre requiere una valoración
por un médico. Una pérdida de consciencia puede ser una
urgencia médica, como por ejemplo cuando es producida por una
obstrucción de las vías respiratorias o porque una alta
dosis de insulina ha reducido peligrosamente el valor de azúcar
en sangre. Ante una persona inconsciente, el personal de urgencias en
primer lugar siempre intenta descartar la posibilidad de una situación
potencialmente mortal.
Una persona inconsciente representa un desafío
para todo el personal médico. Las personas afectadas de una enfermedad
que puede causar pérdida de consciencia pueden ayudar a establecer
un diagnóstico rápido si llevan una identificación
médica al respecto. Tales enfermedades son la diabetes, la epilepsia,
una arritmia cardíaca, el asma y enfermedades renales y hepáticas
graves. Puesto que una persona inconsciente no puede hablar, los familiares
y los amigos deben proporcionar al médico toda la información
con respecto a los medicamentos, las drogas, el alcohol o cualquier
otra sustancia tóxica que aquélla haya podido ingerir.
Si ha tomado un fármaco o una sustancia tóxica, el médico
querrá ver una muestra de esta sustancia o su envase.
El personal de urgencias o el médico comprueban
que las vías respiratorias no estén obstruidas y que la
respiración, la presión arterial y el pulso sean normales.
También verifican la temperatura corporal, ya que una fiebre
alta es un signo de infección y una temperatura muy baja puede
significar que la persona ha estado expuesta al frío durante
un tiempo prolongado. Se examina la piel en busca de lesiones, de señales
de inyecciones de droga o de reacciones alérgicas, y el cuero
cabelludo se examina en busca de heridas y contusiones. El médico
procede también a una exploración neurológica detallada,
aunque debe realizarla sin la colaboración de la persona, pues
ésta se halla inconsciente.
También busca signos de una lesión
cerebral. Una indicación de lesión cerebral es la respiración
de Cheyne-Stokes, una forma de respiración que alterna una fase
rápida y otra más lenta, luego una interrupción
de varios segundos y posteriormente vuelve a la fase rápida y
así sucesivamente. También son signos de lesiones cerebrales
significativas las posturas inusuales, especialmente la rigidez de descerebración,
en la cual se produce una contracción de la mandíbula
y el cuello, la espalda, los brazos y las piernas se encuentran inmóviles,
rígidos y extendidos. Una flaccidez general del cuerpo es aún
más preocupante, puesto que indica una pérdida total de
actividad en ciertas áreas importantes del sistema nervioso.
Los ojos también pueden proporcionar información
importante sobre el estado de la persona. El médico analiza la
posición de las pupilas, su capacidad para moverse, su tamaño,
la reacción a una luz intensa, la habilidad de seguir un objeto
en movimiento, y el aspecto de la retina. Las pupilas de tamaño
desigual pueden ser un signo de que algo ejerce presión dentro
del cráneo. El médico necesita saber si habitualmente
las pupilas del paciente ya eran de tamaño diferente o si la
persona está bajo medicación contra el glaucoma, lo cual
puede modificar el tamaño de las pupilas.
Las pruebas de laboratorio pueden añadir
información sobre las posibles razones del estado de estupor
o de coma. Los análisis de sangre miden los valores de azúcar,
de glóbulos rojos (en busca de anemia), los glóbulos blancos
(en busca de una infección), los valores de sal, de alcohol (en
busca de embriaguez) y la concentración de oxígeno y de
anhídrido carbónico. También se hace un análisis
de orina en busca de azúcar y sustancias tóxicas.
Se pueden hacer otras pruebas, como una tomografía
computadorizada (TC) o una resonancia magnética (RM) del cráneo
para excluir una lesión cerebral o una hemorragia. Si el médico
sospecha una infección cerebral, lleva a cabo una punción
lumbar (inserción de una aguja en la columna lumbar) para extraer
una muestra del líquido cefalorraquídeo y proceder a su
examen. En pacientes cuyo estado de coma puede ser debido a un tumor
o a una hemorragia cerebral, se realizan urgentemente una TC o una RM
antes de practicar una punción lumbar, para asegurarse de que
la presión cerebral no está elevada.
Tratamiento
La alteración rápida de un estado
de consciencia es una urgencia médica que requiere atención
y tratamiento inmediatos. Para poder instaurar un tratamiento eficaz
es imprescindible establecer el diagnóstico, aunque no siempre
puede hacerse rápidamente Hasta disponer de los resultados de
los análisis específicos (lo cual puede requerir horas
o días), la persona ingresa en una unidad de cuidados intensivos,
donde las enfermeras pueden controlar el ritmo cardíaco, la presión
arterial, la temperatura y la concentración de oxígeno
en la sangre.
A menudo se administra oxígeno inmediatamente
y se coloca un catéter intravenoso para suministrar medicación
rápidamente. Lo primero es administrar glucosa, un azúcar
simple, por vía intravenosa aun antes de recibir los resultados
de las pruebas de azúcar en la sangre. Si el médico sospecha
que la disminución de consciencia ha sido causada por un opiáceo,
se puede administrar el antídoto naloxona mientras se reciben
los resultados de los análisis de sangre y de orina. Si se sospecha
que la persona ha ingerido algún tóxico, se puede proceder
a un lavado gástrico para identificar su contenido y eliminar
la sustancia del estómago. Pueden administrarse sangre, líquidos
y medicación para mantener normales el ritmo cardíaco
y la presión arterial.
En caso de coma profundo, el cerebro puede estar
tan lesionado que le sea imposible asumir las funciones corporales primarias,
como respirar. En tales circunstancias puede ser necesario un respirador
artificial para ayudar a la función pulmonar
Pronóstico
Es muy difícil predecir las posibilidades
de recuperación de un estado de coma profundo que haya durado
más de unas horas. Las posibilidades de recuperación dependen
de la causa que lo ha producido. Si el coma es debido a una lesión
(traumatismo) de la cabeza, puede alcanzarse una recuperación
importante aun cuando el coma haya durado varias semanas (pero no más
de tres meses). En el caso de que haya sido por un paro cardíaco
o por una falta de oxígeno, es poco probable que la recuperación
sea total, sobre todo si el coma ha durado un mes. En el caso de aquellas
personas que han estado en coma profundo durante varias semanas, la
familia debe decidir si quiere que el médico siga manteniendo
el respirador, la alimentación artificial y la medicación.
La familia debe tratar estos aspectos con el médico y mostrarle
cualquier documento que contenga los deseos de atención médica
de la persona en coma en lo que concierne a su última voluntad,
como un testamento o un poder general al respecto que hubiera redactado
con anterioridad.
En ciertos casos, después de un traumatismo
cerebral, de una falta de oxígeno o de una enfermedad que afecte
gravemente al cerebro, la persona con una lesión cerebral grave
puede entrar en un estado vegetativo. En esta situación, la persona
tiene patrones relativamente normales de vigilia y de sueño;
puede respirar y deglutir espontáneamente e incluso tener reacciones
de sobresalto ante ruidos fuertes, pero ha perdido de manera temporal
o permanente la capacidad de pensar y de actuar conscientemente. La
mayoría de las personas en estado vegetativo tienen reflejos
anormalmente exagerados, además de rigidez y movimientos espasmódicos
de los brazos y de las piernas..
El estado de cautiverio (locked-in) es una situación
poco frecuente en la cual la persona está consciente y puede
pensar pero tiene una parálisis tan grave que sólo puede
comunicarse abriendo y cerrando los ojos para contestar a preguntas.
Puede suceder en casos de parálisis grave de los nervios periféricos
o en ciertos accidentes vasculares cerebrales agudos.
El caso más grave de pérdida de consciencia
es el de la muerte cerebral. En este estado, el cerebro ha perdido todas
las funciones vitales de manera permanente, incluyendo la consciencia
y la capacidad de respirar. Sin medicación y sin un respirador,
la muerte ocurre rápidamente. Las definiciones legales más
aceptadas consideran que la persona está muerta cuando el cerebro
ha cesado de funcionar aun cuando el corazón continúe
latiendo. Por lo general, los médicos pueden declarar la muerte
cerebral 12 horas después de haber corregido todos los problemas
susceptibles de tratamiento, pero sin que exista reacción por
parte del cerebro (incluso ni al dolor provocado); los ojos no reaccionan
a la luz y la persona no respira sin el respirador. En caso de que subsista
alguna duda, un electroencefalograma (registro de la actividad eléctrica
del cerebro) mostrará que no existe función alguna. Una
persona con muerte cerebral, que está bajo un respirador artificial,
puede tener todavía algunos reflejos si la médula espinal
aún sigue funcionando.