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TRASTORNOS MENTALES
CAPITULO 91
Esquizofrenia y delirio
La esquizofrenia y el delirio son trastornos
diferentes que pueden compartir ciertas características como
la paranoia, la desconfianza y el pensamiento irreal.
Sin embargo, la esquizofrenia es un trastorno mental
grave y relativamente frecuente que se asocia con la psicosis (una pérdida
de contacto con la realidad) y una disminución en el desarrollo
general de funciones. En cambio, el trastorno delirante es más
raro y produce una incapacidad parcial o más circunscrita.
Esquizofrenia
La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado
por una pérdida de contacto con la realidad (psicosis), alucinaciones,
delirios (creencias falsas), pensamiento anormal y alteración
del funcionamiento social y laboral.
La esquizofrenia es un problema de salud pública
de primera magnitud en todo el mundo. La prevalencia de la esquizofrenia
en el mundo parece ser algo menor del uno por ciento, aunque se han
identificado zonas de mayor o menor prevalencia. En algunos países,
las personas con esquizofrenia ocupan alrededor del 25 por ciento de
las camas de hospital.
La esquizofrenia tiene una mayor prevalencia que
la enfermedad de Alzheimer, la diabetes o la esclerosis múltiple.
Hay varios trastornos que comparten características
con la esquizofrenia. Los trastornos que se parecen a la esquizofrenia
pero en los cuales los síntomas han estado presentes menos de
6 meses, se llaman trastornos esquizofreniformes. Los trastornos en
los cuales los episodios de síntomas psicóticos duran
al menos un día pero menos de un mes se llaman trastornos psicóticos
breves. Un trastorno caracterizado por la presencia de síntomas
del humor, como la depresión o la manía, junto con otros
síntomas típicos de la esquizofrenia se llama trastorno
esquizoafectivo. Un trastorno de la personalidad que puede compartir
síntomas de la esquizofrenia pero en el cual los síntomas
no son tan graves como para reunir los criterios de psicosis, se llama
trastorno esquizotípico de la personalidad.
Causas
Aunque la causa específica de la esquizofrenia
es desconocida, el trastorno tiene claramente una base biológica.
Muchas autoridades en la materia aceptan un modelo de vulnerabilidad
al estrés, en el cual se considera la esquizofrenia como
un fenómeno que se produce en personas biológicamente
vulnerables. Se desconoce lo que hace a una persona vulnerable a la
esquizofrenia, pero pueden estar incluidas la predisposición
genética, los problemas que ocurrieron antes, durante o después
del nacimiento o una infección vírica del cerebro. En
general pueden indicar vulnerabilidad, dificultad para procesar la información,
incapacidad para prestar atención, dificultad para comportarse
de modo socialmente aceptable e imposibilidad de enfrentarse a los problemas.
En este modelo, el estrés ambiental, como acontecimientos estresantes
de la vida o problemas de abusos de sustancias tóxicas, desencadenan
el inicio y la reaparición de la esquizofrenia en los individuos
vulnerables.
Síntomas
La esquizofrenia comienza más frecuentemente
entre los 18 y los 25 años en los hombres y entre los 26 y los
45 en las mujeres. Sin embargo, no es infrecuente que comience en la
niñez o en la adolescencia temprana. La instalación puede
ser súbita, en el curso de días o semanas, o lenta e insidiosa,
a lo largo de años.
La gravedad y el tipo de sintomatología puede
variar significativamente entre diferentes personas con esquizofrenia.
En conjunto, los síntomas se agrupan en tres categorías
mayores: delirios y alucinaciones, alteración del pensamiento
y conducta inhabituales y síntomas negativos o por déficit.
Una persona puede tener síntomas de uno o de los tres grupos.
Los síntomas son lo suficientemente graves como para interferir
con la capacidad de trabajo, de relación con la gente y del propio
cuidado.
Los delirios son creencias falsas que generalmente
implican una mala interpretación de las percepciones o de las
experiencias. Por ejemplo, las personas con esquizofrenia pueden experimentar
delirios persecutorios, creyendo que están siendo atormentadas,
seguidas, engañadas o espiadas. Pueden tener delirios de referencia,
creyendo que ciertos pasajes de los libros, de los periódicos
o de las canciones se dirigen específicamente a ellas. Estas
personas pueden tener delirios de robo o de imposición del pensamiento,
creyendo que otros pueden leer sus mentes, que sus pensamientos son
transmitidos a otros o que sus pensamientos e impulsos les son impuestos
por fuerzas externas. Pueden ocurrir alucinaciones de sonidos, de visiones,
de olores, de gustos o del tacto, aunque las alucinaciones de sonidos
(alucinaciones auditivas) son de lejos las más frecuentes. Una
persona puede oír voces que comentan su comportamiento,
que conversan entre ellas o que hacen comentarios críticos y
abusivos.
La alteración del pensamiento consiste en
el pensamiento desorganizado, que se hace patente cuando la expresión
es incoherente, cambia de un tema a otro y no tiene ninguna finalidad.
La expresión puede estar levemente desorganizada o ser completamente
incoherente e incomprensible. El comportamiento inhabitual puede tomar
la forma de simplezas de carácter infantil, agitación
o apariencia, higiene o conducta inapropiadas. El comportamiento motor
catatónico es una forma extrema de conducta inhabitual en la
que una persona puede mantener una postura rígida y resistirse
a los esfuerzos para moverla o, por el contrario, mostrar actividad
de movimientos sin estímulo previo y sin sentido.
Los síntomas negativos o por déficit
de la esquizofrenia incluyen frialdad de emociones, pobreza de expresión,
anhedonía y asocialidad. La frialdad de emociones es una disminución
de éstas. La cara de la persona puede parecer inmóvil;
hace poco contacto visual y no expresa emociones. No hay respuesta ante
situaciones que normalmente harían a una persona reír
o llorar. La pobreza de expresión es una disminución de
pensamientos reflejada en que la persona habla poco. Las respuestas
a las preguntas pueden ser concisas, una o dos palabras, dando la impresión
de vacío interior. La anhedonía es una disminución
de la capacidad de experimentar placer; la persona puede mostrar poco
interés en actividades anteriores y pasa más tiempo en
actividades inútiles. La asocialidad es la falta de interés
en relacionarse con otras personas. Estos síntomas negativos
están a menudo asociados a una pérdida general de la motivación,
del sentido de proyecto y de las metas.
Tipos de esquizofrenia
Algunos investigadores creen que la esquizofrenia
es un trastorno aislado, mientras que otros creen que es un síndrome
(un conjunto de síntomas) basados en numerosas enfermedades subyacentes.
Se han propuesto subtipos de esquizofrenia en un esfuerzo de clasificar
a los pacientes dentro de grupos más uniformes. Sin embargo,
en un mismo paciente, el subtipo puede variar a lo largo del tiempo.
La esquizofrenia paranoide está caracterizada
por una preocupación por delirios o alucinaciones auditivas;
la expresión desorganizada y las emociones inadecuadas están
menos marcadas. La esquizofrenia hebefrénica o desorganizada
se caracteriza por expresión desorganizada, comportamiento desorganizado
y emociones disminuidas o inapropiadas. La esquizofrenia catatónica
se caracteriza por síntomas físicos como la inmovilidad,
la actividad motora excesiva o la adopción de posturas inhabituales.
La esquizofrenia indiferenciada se caracteriza a menudo por síntomas
de todos los grupos: delirios y alucinaciones, alteración del
pensamiento y conducta inhabitual y síntomas negativos o por
déficit.
Más recientemente, se ha clasificado la esquizofrenia
de acuerdo a la presencia y gravedad de los síntomas negativos
o por déficit. En las personas con el subtipo negativo o deficitario
de esquizofrenia son predominantes los síntomas negativos, como
la frialdad de las emociones, la ausencia de motivación y la
disminución del sentido de proyección. En las personas
con esquizofrenia no deficitaria o paranoide, predominan los delirios
y las alucinaciones, pero en raras ocasiones pueden presentarse unos
pocos síntomas negativos. En conjunto, las personas con esquizofrenia
no deficitaria tienden a ser menos gravemente discapacitadas y responden
mejor al tratamiento.
Diagnóstico
No existe una prueba diagnóstica definitiva
para la esquizofrenia. El psiquiatra realiza el diagnóstico basándose
en una evaluación del historial de la persona y de su sintomatología.
Para establecer el diagnóstico de esquizofrenia, los síntomas
deben durar por lo menos 6 meses y asociarse con deterioro significativo
del trabajo, los estudios o del desarrollo social. La información
procedente de la familia, amigos o profesores con frecuencia es importante
para establecer cuándo comenzó la enfermedad.
El médico deberá descartar la posibilidad
de que los síntomas psicóticos del paciente estén
causados por un trastorno afectivo. Con frecuencia se realizan análisis
de laboratorio para descartar el abuso de sustancias tóxicas
o un trastorno subyacente de tipo endocrino o neurológico que
pueda tener algunas características de psicosis. Ejemplos de
este tipo de trastornos son los tumores cerebrales, la epilepsia del
lóbulo temporal, las enfermedades autoinmunes, la enfermedad
de Huntington, las enfermedades hepáticas y las reacciones adversas
a los medicamentos.
Las personas con esquizofrenia tienen anormalidades
cerebrales que pueden ser vistas en una tomografía computadorizada
(TC) o en una resonancia magnética (RM). Sin embargo, los defectos
no son lo suficientemente específicos para ayudar al diagnóstico
de esquizofrenia en un paciente aislado.
Pronóstico
A corto plazo (1 año), el pronóstico
de esquizofrenia está íntimamente relacionado con el grado
de fidelidad que guarda la persona al plan de tratamiento farmacológico.
Sin tratamiento farmacológico, del 70 al 80 por ciento de las
personas que han experimentado un episodio de esquizofrenia presentan
durante los siguientes 12 meses un nuevo episodio. La administración
continuada de fármacos puede reducir a cerca del 30 por ciento
la proporción de recaídas.
A largo plazo, el pronóstico de la esquizofrenia
varía. En general, un tercio de los casos consigue una mejoría
significativa y duradera, otro tercio mejora en algún grado con
recaídas intermitentes y una incapacidad residual y otro tercio
experimenta una incapacidad grave y permanente. Son factores asociados
a un buen pronóstico el comienzo repentino de la enfermedad,
que comience en la edad adulta, un buen nivel de capacidad y de formación
previo y el subtipo paranoide o no deficitario. Los factores asociados
con un mal pronóstico incluyen comienzo a edad temprana, un pobre
desarrollo social y profesional previo, una historia familiar de esquizofrenia
y el subtipo hebefrénico o el deficitario.
La esquizofrenia tiene un riesgo asociado de suicidio
del 10 por ciento. En promedio, la esquizofrenia reduce en 10 años
la esperanza de vida.
Tratamiento
Los objetivos generales del tratamiento son los
siguientes: reducir la gravedad de los síntomas psicóticos,
prevenir la reaparición de los episodios sintomáticos
y el deterioro asociado del funcionamiento del individuo y suministrar
un apoyo que permita al paciente un funcionamiento al máximo
nivel posible. Los fármacos antipsicóticos, la rehabilitación
y las actividades con apoyo comunitario y la psicoterapia son los tres
principales componentes del tratamiento.
Los fármacos antipsicóticos pueden
ser eficaces para reducir o eliminar síntomas como los delirios,
las alucinaciones y el pensamiento desorganizado. Una vez que los síntomas
del brote agudo han desaparecido, el uso continuado de los fármacos
antipsicóticos reduce sustancialmente la probabilidad de episodios
futuros. Desafortunadamente, los fármacos antipsicóticos
tienen efectos adversos significativos como sedación, rigidez
muscular, temblores y aumento de peso. Estos fármacos pueden
también causar discinesia tardía, movimientos involuntarios
frecuentemente de los labios y de la lengua o contorsiones de los brazos
o de las piernas. La discinesia tardía puede mantenerse incluso
después de interrumpirse la administración del fármaco.
Para estos casos persistentes no existe tratamiento eficaz.
Cerca del 75 por ciento de las personas con esquizofrenia
responde a los fármacos antipsicóticos convencionales,
como la clorpromacina, la flufenacina, el haloperidol o la tioridacina.
Más de la mitad del 25 por ciento restante puede responder a
un fármaco antipsicótico relativamente nuevo llamado clozapina.
Como la clozapina puede tener graves efectos secundarios, como convulsiones
o depresión de la médula ósea potencialmente mortal,
se usa generalmente sólo para los pacientes que no han respondido
a los otros fármacos. Se deben hacer recuentos semanales de glóbulos
blancos (leucocitos) a las personas que toman clozapina. Hay investigaciones
en curso para identificar nuevos fármacos que no tengan los potencialmente
graves efectos secundarios de la clozapina. La risperidona está
también disponible y varios otros fármacos están
en preparación.
La rehabilitación y las actividades de apoyo
están dirigidas a enseñar las destrezas necesarias para
convivir en la comunidad. Estas destrezas permiten a las personas con
esquizofrenia trabajar, hacer compras, cuidar de sí mismas, mantener
una casa y relacionarse con otras personas. Aunque puede ser necesaria
la hospitalización durante las recaídas graves y la hospitalización
forzosa puede ser necesaria si la persona representa un peligro para
sí misma o para otros, el objetivo general es conseguir que las
personas con esquizofrenia vivan dentro de la comunidad. Para conseguir
este objetivo algunas personas pueden necesitar vivir en apartamentos
supervisados o en grupos con alguien que pueda asegurar que tomen la
medicación prescrita.
Un pequeño número de personas con
esquizofrenia son incapaces de vivir independientemente, bien porque
tienen síntomas de irresponsabilidad grave o porque no poseen
las destrezas necesarias para vivir dentro de la comunidad. Estas personas
necesitan una atención continuada en un ambiente seguro con apoyo.
La psicoterapia es otro aspecto importante del tratamiento.
Generalmente, el objetivo de la psicoterapia es establecer una relación
de colaboración entre el paciente, la familia y el médico.
De ese modo, el paciente puede comprender y aprender a manejar su enfermedad,
a tomar los fármacos antipsicóticos como se le han prescrito
y a tratar las situaciones estresantes que puedan agravar la enfermedad.

Delirio
El delirio se caracteriza por la presencia de una
o más creencias falsas que persisten por lo menos un mes.
Al contrario que la esquizofrenia, el delirio es
relativamente infrecuente y el funcionamiento de la persona está
menos alterado. El trastorno afecta por primera vez a las personas generalmente
en la edad adulta media o avanzada.
Los delirios tienden a incluir situaciones que podrían
ocurrir en la vida real, como ser perseguido, envenenado, infectado,
amado a distancia o engañado por una esposa o amante. Se reconocen
varios subtipos de trastorno delirante.
En el subtipo erotomaníaco, el tema central
del delirio es que otra persona está enamorada del paciente.
Suelen ser corrientes los esfuerzos por contactar con la persona objeto
del delirio a través de llamadas telefónicas, cartas o
incluso vigilarla y estar al acecho. El comportamiento en relación
con el delirio puede crear conflictos con la ley.
En el subtipo grandioso, la persona está
convencida de que tiene algún gran talento o de que ha realizado
algún descubrimiento importante.
En el subtipo de celos, la persona está convencida
de que el cónyuge o el amante le son infieles. Esta creencia
está basada en interpretaciones incorrectas apoyadas en evidencias
dudosas. En tales circunstancias, la agresión física puede
representar un peligro real.
En el subtipo persecutorio, la persona cree que
es objeto de un complot, espiada, difamada u hostilizada. La persona
puede realizar repetidos intentos de obtener justicia apelando a los
tribunales y otras instancias públicas. Puede surgir la violencia
como venganza a la persecución imaginaria.
El subtipo somático implica una preocupación
por la función del cuerpo o de ciertos atributos, como imaginar
una deformidad física, un olor o una parasitosis.
Síntomas y diagnóstico
Un delirio puede surgir a partir de un preexistente
trastorno paranoide de la personalidad. Comenzando en la edad adulta
temprana, las personas con un trastorno paranoide de la personalidad
se muestran impregnadas de una desconfianza y de una sospecha de los
demás y de sus motivaciones. Los primeros síntomas incluyen
el sentirse explotado, estar preocupado por la lealtad o confianza de
los amigos, ver amenazas en sucesos o comentarios bienintencionados,
mantener rencores mucho tiempo y responder vivamente a lo interpretado
como desprecio.
Después de haber descartado otras condiciones
específicas asociadas, el médico basa el diagnóstico
de delirio principalmente en la historia personal. Es particularmente
importante para el médico establecer el nivel de peligrosidad,
particularmente la determinación de la persona de llegar al acto
en sus delirios.
Pronóstico y tratamiento
El delirio no conduce generalmente a una incapacidad
o a cambios graves en la personalidad. Sin embargo, la persona puede
integrarse cada vez más en su delirio. La mayoría de las
personas puede continuar trabajando.
En el tratamiento del trastorno delirante ayuda
la buena relación médico-paciente. Puede necesitarse la
hospitalización si el médico cree que el paciente es peligroso.
Generalmente, no se utilizan los fármacos antipsicóticos
pero son eficaces en ocasiones para suprimir los síntomas. Un
objetivo de tratamiento a largo plazo es desviar el foco de atención
del delirio hacia un área más constructiva y gratificante,
aunque ello es frecuentemente difícil de conseguir.